Según una investigación de Neiker-Tecnalia
Redacción Laboreo - Madrid 30/01/2012

Cultivo de pimiento en invernadero con sÃntomas de enfermedad.
El objetivo de la investigación de Neiker-Tecnalia, desarrollada en la tesis doctoral de la bióloga Mireia Núñez-ZofÃo, ha consistido en evaluar biodesinfectantes para el suelo que combatan la proliferación de organismos patógenos y que resulten respetuosos con el medio ambiente, además de ser económicamente viables.
Para combatir los patógenos edáficos de los cultivos –aquellos que se encuentran en el suelo-, se han utilizado tradicionalmente productos quÃmicos que en algunos casos han resultado ser perjudiciales para la salud humana, el suelo y el medio ambiente. Esta problemática ha dado lugar a la necesidad de buscar alternativas a los desinfectantes quÃmicos de suelo entre las que se encuentran las técnicas basadas en procesos biológicos. La investigación de Neiker-Tecnalia ha comprobado la eficacia de la biodesinfección para el control de la podredumbre de las raÃces y del cuello de los pimientos cultivados en invernadero, una enfermedad causada por el hongo Phytophtora capsici y para la que la desinfección quÃmica ha mostrado unos resultados deficientes. La biodesinfección es una técnica de bajo coste y fácil aplicación que se puede utilizar en producción integrada y agricultura ecológica, que posibilita obtener una producción agrÃcola a precios competitivos, al mismo tiempo que permite dar una salida a ciertos residuos ganaderos y agroindustriales que generan problemas medioambientales (estiércoles, gallinaza, vinazas).
El estudio se ha desarrollado en dos áreas agroclimáticas bien diferentes, el PaÃs Vasco y la Región de Murcia. En el caso vasco, la incorporación al suelo de estiércol semicompostado y el posterior sellado plástico del suelo durante seis semanas se presentó como una práctica eficaz para el control de la enfermedad, a pesar de que la temperatura alcanzada en el suelo durante el tratamiento no fue suficientemente alta para inactivar térmicamente a las oosporas de Phytophtora capsici, que son las esporas de resistencia que persisten durante mucho tiempo en el suelo y a partir de las cuales se inicia la enfermedad.

Aporte de enmiendas orgánicas al suelo.
Los investigadores de Neiker-Tecnalia han podido comprobar que la degradación del estiércol incorporado al suelo aumenta la concentración de amonÃaco bajo la cubierta plástica y eleva la biomasa y diversidad de los microorganismos del suelo. Tras la aplicación reiterada de la biodesinfección durante tres años, se observó asimismo una mejora de las propiedades fÃsicas, quÃmicas y biológicas del suelo, que conllevó un aumento de la capacidad supresora del suelo que impidió el desarrollo de la enfermedad.
Los ensayos realizados en la Región de Murcia durante el verano confirmaron la importancia de la alta temperatura del suelo para dejar inactivas las oosporas de P. capsici. Durante el otoño, la época térmicamente menos favorable, se corroboró que las enmiendas orgánicas desempeñan un papel fundamental en la reducción de la supervivencia del patógeno. Los compuestos orgánicos, como el estiércol semicompostado, aumentaron su eficacia a medida que el tratamiento se reitera sobre el mismo suelo durante varios años, tanto para el control de Phytophtora capsici como para el nematodo fitoparásito Meloidogyne incognita.
Proliferación de patógenos por cultivo intensivo
La agricultura basada en prácticas agrarias con tendencia al monocultivo y la producción intensiva ha provocado la proliferación de patógenos de suelo que generan importantes pérdidas de producción en los cultivos hortÃcolas. Durante años, la estrategia seguida para el control de estos patógenos ha sido la fumigación del suelo con productos quÃmicos antes del transplante y la posterior aplicación de fungicidas e insecticidas una vez que el cultivo se encuentra plantado. Sin embargo, la evidencia cientÃfica del impacto adverso que estas prácticas quÃmicas de desinfección del suelo pueden tener en la salud humana y el medio ambiente ha llevado a la aparición de prohibiciones y limitaciones legales en la utilización de gran parte de los productos quÃmicos que se venÃan utilizando hasta la fecha (bromuro de metilo, dicloropropeno, cloropricrina).

Sellado plástico del suelo durante la biodesinfección (6 semanas).
Otro inconveniente de los fumigantes quÃmicos es que originan un desequilibrio microbiológico en el suelo, que se incrementa a medida que la desinfección se reitera en el mismo suelo año tras año, y no resultan suficientes para controlar las enfermedades hasta niveles soportables y, mucho menos, para erradicarlas de una explotación agrÃcola. El coste que conlleva la desinfección quÃmica del suelo restringe su uso a cultivos de rentabilidad elevada, como es el caso de los cultivos hortÃcolas intensivos de invernadero.
Las limitaciones expuestas, unidas a la incertidumbre en el uso de otros compuestos quÃmicos desinfectantes en un futuro próximo, han puesto de manifiesto la necesidad de buscar alternativas a la desinfección quÃmica del suelo que sean económicamente viables a la vez que medioambientalmente respetuosas. De entre estas alternativas, las estrategias de control de los organismos patógenos del suelo basadas en medios no quÃmicos han adquirido una importancia creciente a medida que la sociedad valora la sostenibilidad de los sistemas de producción. Entre estas alternativas pueden citarse: agentes de biocontrol, injerto sobre patrones resistentes, solarización y biodesinfección.
Esta investigación ha sido financiada por el Dpto. de Medio ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco (proyectos CIPASAPI y BIOSOL) y por el Instituto Nacional de Investigación y TecnologÃa Agraria y Alimentaria del Ministerio de Ciencia e Innovación (proyectos RTA-2008-00058-C03 y RTA 2011-00005-C03).